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Mostrando entradas de octubre, 2008

Sigo aquí después de todo

No es fácil atender todos tus caprichos con el afán de ser cumplidos y ejecutarlos de una forma precisa satisfaciendo tus antojos y desvaríos. Y aún así, me sumerjo en este avatar de decisiones para complacerte, para satisfacerte y llenarte de gozo y deleites, dejando de lado prioridades con el fin de contentarte. Pero tu mirada sigue esquiva, tus caricias distanciadas, tus besos lejanos, tus palabras desdeñadas. Y aún así, yo sigo aquí, siempre esperanzada. Meridien

dónde

Dónde el tiempo desiste de esos pensamientos que se hacen perennes, dónde se amordaza la ilusión para dar paso a la sensatez y las preguntas tienen siempre una respuesta, dónde. Quizás el desconocimiento y esa incertidumbre sea ya un hábito, quizás el dónde deje de ser él mismo para convertirse en el cuándo, cuándo. Puede ser que el adverbio se convierta en probabilidad, en un modo verbal, en una acción o simplemente acabe absteniéndose de ser, y se guarde para sí mismo, encubriendo sus sentimientos, sus deseos, su haber. Según muestre su singularidad, marcada por su rasgo silencioso, discreto, taciturno, tan tácito como confesable, tan sólo se descubra como dónde, como adonde o en donde, quizás, sólo quizás. Su forma temporal y espacial es ilimitada, no tiene un lugar circunscrito, un sentir delimitado, una forma de ser fijada, porque un dónde, nos puede llevar a un cuándo. Meridien