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El porqué de tu implacable mirada

Porqué me miras con esa mirada
y me acusas en silencio,
porqué escuchas sus palabras
y no te atreves a ver más allá de lo que dicen.
Últimamente tu mirada es producto de sus testimonios
y no te decides a escuchar con el corazón
sino con las percepciones de otros
que me desconocen tanto como tú.
Ni adviertes como me haces sentir,
ni percibes mi aprecio,
ni te percatas de lo que soy
ni compruebas que algunos tienen una lengua envenenada.
Porqué me miras desde la distancia
y emites juicios desde la ignorancia,
porqué te dejas llevar por otros
y sigues el camino de la venganza.
No puedo pedir que me veas como soy,
como me siento, como estoy en cada momento,
no te puedo exigir tu atención para mí,
ni tan sólo tu cortesía,
es cuestión de dignidad,
de sentido común,
de la semilla de humanidad que creció dentro de mí,
tan sólo puedo desear y seguir esperando tu benevolencia.
Y no si debo esperar algo de ti,
porque el final puede causar dolor y sufrimiento,
y no sé si soportaré más dolor,
ni sé ciertamente si tú llegarás a ver mi interior,
si te decidirás a escucharme con tus oidos,
a mirarme con tus ojos,
y a aceptarme con tu corazón ,
y no sé si decidirás dejarte ya de guiar por aquellos
que sienten resentimiento y resquemor,
quizás ellos lleven más tiempo contigo,
quizás acabes tú acabes rompiendo mi corazón.

Meridien, 2007

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