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El dolor que se lleva por dentro

Sueño con borrar esta sombra que me acompaña,
que se ha hecho infranqueable
y que no sé como negarla,
es como una verdad indiscutible,
donde todo es lo que es,
con parecido o sin él.

Siento que me dejo arrastar por la costumbre,
sin determinar que si nada cambia
y todo permanece, no hay más que lo que había.

Quisiera que cambiaran las cosas
pero irremediablemente no sé como hacerlo
sin provocar malestar, dolor e incluso, lamentos.

Mi miedo a equivocarme me lleva
a ir hacia atrás mil veces para avanzar sólo una,
regresando una y otra vez al punto que quise saltarme
y que nunca conseguí,
mis fuerzas me dicen que me abandonarán
si sigo intentando volver una y otra vez,
pero el futuro sólo me lleva por ahora a eso.

Hay días que quisiera gritar
y mi desahogo son las lágrimas que se vierten
desde esa mirada que cada día entristece
y se siente perdida,
en el horizonte de sus deseos.

No quiero, sí quiero,
no puedo, sí puedo,
no debo, por qué no,
quizás,
nunca hay una seguridad ni una certeza que sea eterna,
ni infinita,
pero si hay un dolor que se lleva por dentro.

Meridien

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