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a contratiempo

A contratiempo,
así se dan la mano nuestras manos,
inesperadamente,
con el deseo ardiente tatuado en su piel,
con la pasión en su tacto.

A contratiempo,
llegan esos besos siempre esperados,
ansiosos de ser consumidos por su apetito,
por su ganas de ti y de mí,
por su anhelo de sentirse, de amarse.

A contratiempo,
llega ese hallarse entre dos cuerpos,
que se han buscado incesantemente,
hasta encontrarse,
hasta hacerse el uno parte del otro,
fusionándose en un único cuerpo.

A contratiempo,
llega ese aliciente que es seducirte,
ese afán por conquistarte,
ese propósito de tenerte,
a contratiempo.

No es imperante tenerte,
si necesario sentirte,
para amarte,
para desearte,
para enamorarte
y enamorame de tu esencia,
del aroma que desprendres,
del extracto de tu alma y la naturaleza de tu corazón.

A contratiempo,
ante la adversidad,
sencillamente,
a contratiempo.

Meridien

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