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Amando, sólo amando

Como se puede amar tanto a una persona,
dejar pasar cada vez que te lastimó o hirió,
quizás sea la ceguedad del amor,
un amor tan profundo como las aguas del océano,
un amor que renace una y otra vez
y que jamás se logrará apagar.
Como se puede amar tanto
y no agotarse ante los malos momentos,
ante las situaciones complicadas,
ante el vacío y el silencio,
quizás ese amor llene y enmascare cualquier dolor
y tenga esa virtud o no,
la virtud de borrar o enmascarar,
quizás sea indecencia de amar por amar.
Como se puede amar tanto
y decidir borrar aquello que dolió,
que hizo herida y que a veces ni siquiera cicatrizó,
como se puede amar tanto
y desear como el primer día,
quizás más, aún sintiendo dolor por cada decepción,
por cada desprecio o vacío que sentiste.
Como se puede amar tanto
y querer dejar pasar cada mal rato,
secar esas lágrimas que no podías contener
y que sólo tú viste porque estabas sola,
sin alguien a quien abrazar,
sin un hombro sobre el cual llorar,
sin una mano con la cual calmar tu dolor
o tan sólo con la ilusión de sentir su voz.
Como se puede amar tanto
y saber que no recibirás lo que quieres
y aún así seguir amando,
quizás sea porque comprendes que nada es perfecto,
que nadie es perfecto,
que tú no eres perfecta,
ni siquiera el amor,
ese amor imperfecto que nos unió a los dos.
Como se puede amar tanto,
amando, sólo amando.

Meridien

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