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Mamá, allí donde estés... te queremos.


Hola mamá,
no han pasado ni unas horas desde que te fuiste y ya te hecho de menos.
Nada es lo mismo sin ti, sin tu sonrisa, sin tus ganas de vivir, sin tu mirada siempre dulce y acogedora.
Ahora el silencio llena la casa y este dolor que siento en mi corazón me desborda y me deja sin palabras.
Nunca imaginé esta despedida, ni esta sensación de tristeza que me inunda, no estaba preparada para perderte, para que te fueras tan pronto y tan rápido.
La vida es dura, te da y te quita cuando menos te lo esperas, pero es tan valiosa que nos aferramos a ella hasta el último suspiro.
Hoy tu corazón ha dejado de latir y tu vida se ha apagado como una estrella fugaz, pero tu esencia, tu recuerdo y tu gran amor permanece en cada uno de nosotros.
Sé que hay que ser fuerte,
me lo digo una y otra vez,
pero las lágrimas queman mi piel y mi corazón se despedaza con cada pensamiento…
pero la vida sigue y hay que superar este difícil momento.
Mamá,
donde estés, ya sabes que te queremos.
Ya sabes que has dejado una huella profunda en todos aquellos que te conocieron, porque tu bondad les conmovió y tu amor les llenó de alegría. Ahora mi tristeza, también es su tristeza, mi pena es su pena y mi desconsuelo es el suyo también.
Mamá todos te quieren tanto… pero eso ya lo sabíamos ¿verdad?
Hoy la noche será larga y mañana … mañana no sé que será ni que pasará, pero lo que sí sé es que nunca te olvidaremos.
Mamá, te queremos.

-Meridien, 2018-

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