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Silencio

Silencio, a veces tan necesario...
Sí, te escucho en silencio,
sintiendo ese momento de paz, de reflexión, de contemplación hacia uno mismo o hacia los demás.
Y te siento en el corazón como si fueras un silencio infinito,
a veces sonoro, a veces pausado, otras mudo…
Tus silencios están llenos de complicidad y otras veces de temores, al igual que mis silencios...compartimos más de los esperado y definido por un destino sin rumbo fijo.
Silencios interpretados, silencios impuestos y silencios intencionados. A veces el drama juega con su mismo ente,
mientras su nombre solo es una palabra que se visualiza en nuestra mente.
Me pides silencio y te lo concedo,
porque sé de su valor,
porque veo en tu mirada valentía y coraje para seguir adelante,
pero siempre en silencio,
no quieres ruido,
ni notoriedad,
no necesitas de celebridad,
ya brillas por ti mismo desde tu paz.
Desde esa tranquilidad que emite tu mirada,
desde ese agitado corazón que silencia su vibración
para mostrarse templado y sosegado.
Necesitas del silencio como de las palabras,
como de las emociones o de los afectos,
necesitas vivir en calma
porque para torbellino ya está tu esencia humana.
Silencio,
momento de reflexión, de paz, de meditación, de introspección…
Silencio, a veces te necesito tanto como tu me necesitas a mi para ser mi silencio.

Meridien, 2016

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